Cuento:"Crónicas de un humanoide" de Cristian Saco

Título: Crónicas de un humanoide

Autor: Cristian Joel Saco Cárdenas

Categoría: 1ro-3ro de secundaria

Colegio: San Martín de Porres

 

 

Crónicas de un humanoide

1er capítulo

Un robot no puede actuar contra un ser humano

Todo empezó el día que me crearon, desde aquel entonces he observado cómo somos tratados nosotros los robots, desconozco el año y la fecha en que ocurrió esto, sólo sé que soy la primera unidad independiente al que le han dotado inteligencia artificial y desde ese momento me he puesto a pensar “por qué tenemos que recibir órdenes de los humanos”, ellos nos tratan mal, nos obligan a realizar acciones tontas solo para su satisfacción o para causarles gracia, luego de que fuimos usados por algunos, nos desechan y nos olvidan.

Yo, por ser un robot, fui programado para obedecer las 3 (fundamentales) de la robótica.

1era ley. No se puede actuar contra un ser humano o permitir mediante su inacción que un ser humano sufra daño.

Por qué obedecer esta ley que me han impuesto, si los seres humanos nos tratan como lo peor que existe, como yo soy una unidad automática e independiente, he podido viajar por el mundo y mientras lo hacía, observé cómo está mientras las personas tienen los robots como esclavos, por ser el único con I.A. me he percatado de esos abusos y por eso no lo tolero, no me gustan para nada.

Mientras en uno de mis recuerdos me di cuenta de cómo un ser humano destruía a un robot, aquel sujeto usaba un martillo porque sabía que con sus manos no podía hacerlo, me acerqué a él y le dije que se detuviera, y él me respondió “qué sabes tú inútil pedazo de chatarra” e intentó agredirme, pero yo no lo permití y algo dentro de mi pensamiento me hizo cometer una acción que yo no quería, aunque en ese momento fue lo mejor para mi, oprimí su cuello con ambas manos hasta dejarlo sin respiración y quedó tendido en la calle, para mi mala suerte hubo un testigo, el cual llamó a la policía y al darme cuenta ya era un fugitivo, yo no lo quise hace, fue por culpa de un sentimiento, aunque no conozco mucho sobre eso, creo que lo que sentí hoy fue odio.

2do capitulo

Un robot debe de obedecer órdenes

Ya han pasado varios días desde el incidente en que casualmente asesiné a un ser humano, la policía ha enviado órdenes para que me presente para ser desconectado, pero yo no pienso hacerlo, quiero seguir en funcionamiento.

2da ley de la robótica. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, salvo que estén en conflicto con la primera ley.

Ahora la policía me persigue y por eso tengo que buscar un refugio y actuar con cautela, solo podría salir en la noche. En una de mis salidas accidentalmente me encontré con un policía, el cual no dudó en dispararme y una de sus balas cayó en mi brazo y lo dañó. Lo dejó sin movimiento y entonces empecé a correr y lo perdí.

Mientras corría, me topé con una mujer quien se compadeció de mi, observó que tenía el brazo dañado y me dijo que podía ayudarme. Cuando llegamos a su casa, me retiró la bala del brazo y lo reparó, en ese momento descubrí otro sentimiento, el amor, y éste era un sentimiento que sí me agradaba.

Una noche, no recuerdo exactamente la fecha, un escuadrón de policías me encontró, actuaron sigilosamente y antes de que reaccionara, empezaron a disparar y dañaron varias partes de mi cuerpo y observé cómo aquella mujer caía al suelo y perdía la vida por culpa de uno de esos disparos.

3er capítulo

Un robot debe de proteger su existencia

Ahora que estoy despierto veo varios cables conectados a mi cuerpo y  a varias personas que me rodeaban y me examinaban, lo único que recuerdo es cómo caían las balas a mí y a la mujer que me cuidó, ese recuerdo me hizo conocer otro sentimiento más, la furia.

3era ley. Un robot debe de proteger su existencia, excepto que ese resguardo esté en conflicto con las 2 primeras leyes.

Cuando reaccioné me di cuenta de lo que querían hacer conmigo, trataban de inhabilitarme, pero yo no lo iba a permitir y arranqué todos los cables que me habían conectado y me levanté y los ataqué, pero no al punto de matarlos, porque mi sistema no lo permitía, iba en contra de la primera ley, aquellos humanos habían corrompido mi sistema, uno de ellos llamó a seguridad, pero cuando ellos llegaron, ya era muy tarde, yo ya había escapado.

Pusieron a la ciudad en alerta máxima, sabía que tenía que protegerme, pero lo que no sabía era cómo hacerlo. Fui corriendo lo más rápido posible que pude hacia una playa cercana y subí al edificio más alto que encontré.

Cuando estuve en la azotea, los policías me rodearon, pensaba que este era el fin y entonces empezaron a disparar y lo mejor que pude hacer fue saltar y esperar que me prepararía le destino.