Cuento: "Pelea interestelar" de Mario Alegría

Pelea interestelar

Erase una vez la historia de una de mis equivocaciones, puse mi robot espacial en Marte haciendo que busque vida extraterrestre. Pasé 9 años indagando hasta que por fin pude encontrar vida en otro planeta, seguía viendo hasta que uno de ellos lo agarró y lo rompió. No sabía que esto los haría enojar y presenciaba una posible guerra entre extraterrestres y robots, asustado fui a la casa de mi amigo Alurius, a quien le conté lo que pasó y mus desesperado fue a su laboratorio conmigo para ver el problema y la posible solución. El rey de Marte estaba reuniendo a sus mejores guerreros, los cuales eran muy pocos, así que trajo a los guerreros más destacados de otros planetas y con ellos pudo reunir un total de 2000, teniendo un posible triunfo. Éstos entrenarían por dos años, pero primero iban a entregar una carta para avisar la pelea entre los dos planetas. Esa carta no llegó por vía aérea, sino con ellos. Alurius y yo veíamos cómo bajaba el rey de los extraterrestres a la sigma de la Tierra. Fui a hablar con su rey para que me perdonara por haber violado su privacidad, pero ya era muy tarde, teníamos que pelear contra ellos y esto era una pelea de vida o muerte. En la carta decía que se iba a efectuar tres peleas: la primera en Marte, la segunda en el espacio y la tercera en la Tierra. Estas batallas eran muy difíciles y también imposibles, ya que teníamos que buscar a muchos guerreros, yo y Alurius fuimos con nuestra mejor amiga Ans Clau,  que estaba con su amiga Carelia, les contamos todo lo sucedido y decidieron ayudarnos. Buscamos todos los guerreros que existan, pero nos tomó un año por lo cual tuvimos que avisar a nuestros padres; ellos comprendieron y decidieron acompañarnos, pero cuando entramos a una cárcel, estos vándalos los mataron, todos nosotros llorábamos por sus muertes, nos fuimos de ahí llevándonos sus cuerpos en cenizas para que luego tengamos sus almas.

La pelea más impresionante se estaba acercando, era la pelea en Marte y para ello tuvimos que entrenar verdaderamente, con mis mejores profesores en guerras, estos eran: mi profesor Marisleida, mi profesor Verstencho y mi profesor Joun Mont. Mi profesor Marisleida comprendía el primer equipo de pelea, entrenaron todos los días que le quedaban. Ya se acercó el día de la pelea y todos estábamos nerviosos, ya que el panorama estaba callado y solitario, ya en su viaje al llegar les tendieron unas trampas, en las cuales solo una no pudieron escapar, pero no hubo ningún herido. Yo me llené de enojo, ya que eso no estaba en la carta, así que cogí mi auto espacial y me fui hasta la batalla, pero ya había comenzado. Lo peor era que unas naves espaciales se dirigían a la Tierra y no teníamos muchos guerreros, así que las destruí con mi OMBA-E. El sonido de la explosión de las nave hizo que el jefe se molestara y sacara a su Tredent, animal robot, que mató a todos excepto a mi profesora que se escapó después de la batalla. Nosotros habíamos vencido. Yo también cogí mi nave, pero cuando me iba unos marcianos me dispararon y habían dañado el propulsor de mi nave espacial, dejándome varado en el espacio. Ans Clau y Alurius estaban muy nerviosos por mí, ya que solo había llegado mi profesora y yo no me había aparecido por nada.

Un marciano le daba la idea a su jefe de hacer la próxima batalla más interesante haciendo que cuando lleguemos con nuestras naves nos manden misiles y así nos debilitamos. Yo tuve que dar un aparato mío para que me pueda ir del espacio, todo pudo funcionar y así me pude ir a la Tierra. Un grupo de guerreros fueron a buscarme, pero éstos se fueron a Marte creyendo que yo estaba allí. El rey los encontró y los quemó a todos, dejando solo sus calaveras y alimentándose de ellos. Yo llegué a la Tierra pero cuando llegué presencié la muerte de mis compañeros humanos que no tenían nada de culpa y solo porque se fueron a buscarme. Ans Clau, Carelia y Alurius se alegraron en verme, ya que me tomaban muerto. En ese momento todos me abrazaron, pero vino un misil que destruyó a dos naves, dejándonos con tres y ya no era posible vencerlos. Llegó el momento y la segunda pelea con pocos armamentos, así que mis amigos y yo decidimos ir a la batalla a apoyar, pero como lo presentía, no ganamos y en la batalla murieron todos excepto mis amigos y yo que participamos poco y no les hicimos mucho dolor. Regresamos a la Tierra heridos, ya que al regreso los extraterrestres nos atacaron son sus armas. Velamos a nuestro profesor Verstencho, todos llorábamos, excepto un guerrero que se mató por la muerte de mi profesor. No entendí nada hasta que me explicaron que con la muerte de una persona ahuyentas a visitantes de otro planeta, pero  no nos sirvió, así que su muerte fue ne vano. Yo lamenté la muerte de ese guerrero, ya que no era necesaria su muerte.

En Marte ya estaban planificando toda la guerra y se iban a llevar sus mejores armas. Por nuestra parte, todos sabíamos cómo ganar, ya que uno nos contó sus debilidades porque él ya no quería permanecer con ellos, peor murió por estar muy herido. Nosotros le mandábamos cartas explosivas a los extraterrestres con nuestra catapulta 3000, que les podía lanzar con buena puntería y con buena distancia. Los extraterrestres nos mandaban misiles con mensajes que venían con unas bolas que al momento de cogerlas, explotaban. No pudimos contra sus ataques, asi que creamos una pantalla que nos protegía de cualquier misil que nos mandaban. Todo estaba llegando a su fin, ya que estábamos esperando el momento justo para que los extraterrestres vengan a la Tierra. Mis amigos y yo mandamos a patrullar a los guerreros para que ninguna persona salga herida. Nos fuimos al lugar más desierto de la Tierra para hacer la pelea, pero al despistarnos un misil llegaba a la ciudad. Yo presentía que había una persona afuera, así que fui lo más rápido posible, pero no pude. A mi sobrina le había alcanzado el misil que la mato. Me sentí muy triste, por humana que sea, ella no merecía una muerte como la que tuvo. Mi rabia fue tan fuerte que en un momento desesperado lancé dos de mis misiles, pero no calculé y cuando llegaron a la nave mis misiles hice que sus naves estallaran contra las ciudades, haciendo que se muere gente inocente y todo por mí rabia. La pelea ya estaba aquí y teníamos que derrotarlos para que no exista más amenaza. Duró dos años, por lo cual había incendios forestales, extinción de animales y personas, no los robots porque el ejército era humano. En el primer año murió Joun Mont, en su cañón blaster supremo, mientras estaba disparando certeramente a los marcianos. Yo no pude salvarlo, ya que me habían acorralado un montón de extraterrestres y en ese preciso momento un extraterrestre le tiró una bomba haciendo que explote y salga disparando hacia Alurius, lo cual hizo despertar su enojo, ya que le tenía mucha admiración. Tuve que salvarlo, porque casi lo matan, me lo llevé a un lugar muy secreto para que le pasara ese dolor tan grande, pero su cara era tan oscura como si nunca hubiera visto el Sol.

Después ya todo fue tranquilizante, hasta que sucedió otra tragedia. No pude aguantarlo más y me fui a Marte matando al que se me acercara. Ans Clau y Carelia mataban a todos sin importar lo que fuera, pero Ans Clau no pedía mucho, ya que tenía que tener siempre la boca cerrada porque si la abría se le notaba su sonrisa que era muy bonita, pero con eso cegaba al que la veía. No era tan letal, pero si muy fuerte, que puede llegar hasta la muerte. Carelia decidió acompañarme mientras Ans Clau peleaba junto con mi profesora Marisleida. Carelia y yo vencimos a todos los extraterrestres hasta que llegamos a pelear con su supremo. Éste nos llevaba mucha ventaja y no podíamos vencerlo hasta que este le tiró a Carelia un rato láser, dejándola en cadena de muerte y haciendo que salga toda mi ira, explotando mi poder y venciéndolo con todo el enojo que había dentro de mí. Después de derrotar al supremo, me detuve a descansar junto a Carelia, mientras la curaba, cuando estaba descansando algo le pasaba a ella, se ponía muy nerviosa y temblaba mucho. Ya estaba preocupado, ya que nunca le había dado eso y fue en ese momento que ella se quis fusionar conmigo, teniendo mi imagen pero con su alma. Yo no podía hacer otra cosa por ella, así que terminé aceptando. La fusión no me dejó nada, sino otra voz que hablaba cuando decía algo y un sentimiento de compasión, ya que el alma de Carelia tenía mucha compasión.

En la Tierra, Alurius ayudó a Ans Clau y a mi profesora Marisleida, ya que le pudo pasar todo ese dolor que tenía muy adentro de su alma. Cuando llegué, ya no había muchos extraterrestres, pero vi en problemas a mi profesora Marisleida, así que decidí ayudarla y por lo menos no murió, ya que mis otros profesores murieron y no quería que otro de mis profesores salga muerto. Ans Clau casi muere porque se estaba enfrentando contra el rey. Alurius y yo fuimos a ayudarla y eso la pudo salvar, pero no mucho porque ya venían otros extraterrestres en camino. Había varios de ellos y sólo teníamos que destruir al rey porque de él procreaban. Yo fui velozmente contra el rey, pero este sacó un arma láser, lo que me dejó tirado e inofensivo, así que decidió atacarme hasta que me muera. Sufrí mucho, ya que todos no se podían librar de los extraterrestres porque a cada rato venían muchos más. Uno de los míos, que era el que más sabia de todos, sabía el punto débil del rey, así que agarró un arma y le atravesó la cabeza, pero él murió muy rápido. Yo le quise agradecer todo lo que había hecho por mí, pero yo no podía ni pararme porque l rey había caído encima de mí y era inútil cualquier movimiento. La pelea por fin había terminado. Carelia fusionada conmigo éramos más  fuerte que por separado, pero eso no mucha fuerza como para soportar ese dolor tan grande que me había hecho el rey. Mi amigo Alurius con mi amiga Ans Clau me ayudaron a salir del cuerpo pesado del rey, luego me sanaron con sus herramientas que tenían ellos y cuando me pude curar completamente, les dije de la fusión de mí y Carelia. Ellos se pusieron muy tristes porque eran muy amigos de ella, pero peor se puso Ans Clau, ya que era su mejor amiga. Todo el campo había quedado en fragmentos y los únicos sobrevivientes de la pelea fueron yo con Carelia, Alurius, Ans Clau y mi profesora Marisleida. Ans Clau y Alurius estuvimos juntos e inseparables, y a mi profesora la visitábamos a veces. Ya con la Tierra reconstruida se pudo vivir mejor hasta que mis amigos me regalaron un perro robot, el cual no tenía buenas intenciones y…FIN.